La Inteligencia Artificial ya dejó de ser una herramienta experimental para convertirse en parte del trabajo cotidiano de las áreas de Recursos Humanos. Hoy puede analizar miles de currículums en cuestión de minutos, detectar patrones, elaborar capacitaciones personalizadas e incluso anticipar qué perfiles tienen mayores probabilidades de éxito dentro de una organización. Sin embargo, cuando llega el momento de tomar decisiones que impactan en la vida de las personas, la última palabra sigue siendo humana.
Ese es uno de los principales desafíos que atraviesa actualmente el mundo laboral, según explica Laura Grunwald, docente de la carrera de Licenciatura en Recursos Humanos de UFLO Universidad y escritora del libro autora del libro El fin del líder superhéroe , donde analiza cómo la irrupción de la IA está redefiniendo el rol de los profesionales del área.
“La tecnología ya está instalada, pero las organizaciones todavía están aprendiendo a integrarla estratégicamente”, sostiene. “Estamos en una etapa de transición: dejamos atrás una forma de trabajar, pero todavía estamos aprendiendo cómo construir la nueva”.
Uno de los cambios más profundos se produjo en los procesos de selección. Allí donde un reclutador antes debía dedicar horas a revisar cientos de currículums, hoy las plataformas potenciadas con Inteligencia Artificial pueden procesar miles de perfiles en pocos minutos, identificar coincidencias entre la experiencia laboral y el puesto buscado, e incluso priorizar a los candidatos con mayor compatibilidad.
Pero esa eficiencia también tiene límites.
“Cuando delegamos completamente la selección en un algoritmo, corremos el riesgo de perder aspectos que ninguna tecnología puede detectar con precisión, como la motivación, la capacidad de resiliencia o el potencial de crecimiento de una persona”, explica Grunwald. Para la especialista, la entrevista continúa siendo un momento insustituible porque es allí donde aparecen elementos que no figuran en un currículum.
La transformación también alcanza a la capacitación. La IA permite generar materiales adaptados a cada colaborador, responder consultas en tiempo real y automatizar procesos de aprendizaje. Sin embargo, eso no reemplaza el trabajo del profesional de Recursos Humanos.
“La Inteligencia Artificial puede transmitir información, pero no generar aprendizaje significativo. El intercambio entre personas, el debate y la construcción colectiva del conocimiento siguen siendo fundamentales“, afirma.
Además, advierte que estas herramientas todavía presentan limitaciones importantes. Los modelos pueden reproducir sesgos presentes en los datos con los que fueron entrenados o incluso generar información incorrecta, por lo que requieren supervisión permanente.
¿Hasta dónde incluir a la IA en procesos de selección?
El debate se vuelve todavía más delicado cuando la IA participa en decisiones como contrataciones, promociones o desvinculaciones.
“Un algoritmo puede calcular probabilidades a partir de datos, pero no puede comprender la historia de una persona, asumir una responsabilidad ética ni hacerse cargo de las consecuencias de una decisión“, señala Grunwald. “La tecnología puede aportar información para decidir mejor, pero nunca reemplazar el juicio humano.”
Para la docente de UFLO Universidad, el desafío no consiste en elegir entre personas o Inteligencia Artificial, sino en encontrar el equilibrio adecuado entre ambas.
“Las tareas repetitivas y operativas serán cada vez más automatizadas. Eso obliga a los profesionales de Recursos Humanos a concentrarse en aquello que realmente agrega valor: el pensamiento crítico, la empatía, la creatividad y la construcción de vínculos. Cuanto más avanza la Inteligencia Artificial, más importante se vuelve el componente humano.”

